04 julio, 2009

La plegaria que dejamos atrás.

Cuando después de mil días tu oración no haya sido escuchada por el Eterno, y la fiebre de tu anhelo sólo haya dejado desgarros en la espera, puedes volver a orar. Por otro milagro. Uno nuevo. Que el anhelo muera, que el desgarro sane; sin que en algún momento tu gratitud por lo dado y lo negado haya perdido un gramo de su peso. Ely

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Qué chido Ely, ....me motiva este mensaje a no dejar de orar...es una inyección de esperanza....gracias!...saluditos...see you....Ara

Fredy Fernando dijo...

Está muy interesante tu blog. Te agradezco el comentario que le hiciste a "Héroes con cola". Cuando realicé ese trabajo me causó curiosidad el notar lo tristes que lucen estos perros entrenados para guiar ciegos. Pensaba que, de alguna manera, el ligar su vida a ese servicio "humanitario" era algo que ellos hacen sí, muy bien, pero no disfrutan. No son perros que jueguen lo suficiente... No sé, creo que es un aspecto en el que casi nadie ha reparado.

Por otra parte tu comentario sobre la tristeza, la soledad de los héroes le ha dado un poderoso matiz a las reflexiones que tenía sobre este tema. Creo que hay mucho que decir. Quizás pueda escribir en algún momento algo más claro y extenso.

Vamos a hacer una plegaria por los héroes del mundo que están tan solos.

Otra vez, gracias.
Besos